¿NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA EN "LA  4° TRANSFORMACIÓN DE LA REPÚBLICA”? (Parte III)





El tsunami electoral que sufragó popularmente al Partido Movimiento de Regeneración Nacional MORENA el poder público en gran parte del país, incluyó ambas Cámaras del Congreso General de la Unión, Congresos Locales y Municipios

Por Héctor Rodríguez Espinoza
Fecha de publicación: 2018-08-23 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad

 
 
 
 
 

Tercera parte

Breve Ensayo

Héctor Rodríguez Espinoza

I. RECAPITULACIÓN (como solía decir, en clase, el Prof. Aureliano Corral Delgado "Corralitos”.) 

El tsunami electoral que sufragó popularmente al Partido Movimiento de Regeneración Nacional MORENA el poder público en gran parte del país, incluyó ambas Cámaras del Congreso General de la Unión, Congresos Locales y Municipios, el llamado  Poder Constituyente Permanente (art. 135 Constitucional).

Es natural que cunda en círculos académicos, políticos y socio culturales, el ¿temor fundado? de su intención de promulgar una nueva Carta Magna. El Diputado federal Porfirio Muñoz Ledo será quien -simbólicamente- le entregue en mano, al Presidente Enrique Peña Nieto para que se la imponga al Presidente electo Andrés Manuel López Obrador, la  Banda Presidencial. La codiciada y ensangrentada Banda Presidencial. ¿Ensangrentada?, por tanta sangre derramada en las luchas de la Revolución, desde aquél fatídico 22 de febrero de 1913, asesinato del mártir de la democracia, Francisco I. Madero.

Nadie ignora la biografía política de Porfirio. Propulsor por lustros de la ambiciosa reforma del Estado y el arquitecto de la nueva  Constitución Política de la Cd. de México ("de vanguardia", defiende él),  alimentan el temor. Debo decir que, apenas hizo un mes que se promulgó y se promovieron en su contra varias controversias y acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte.

Estos son algunos de los artículos impugnados: Artículos 8, 9, 10, 11, 18, 35, 36, 37, 41, 42, 44 y 45.  

II. Dr. ELISUR ARTEAGA NAVA

Abogado y escritor, n. en Zapoapa, de Taxco de Alarcón, el 11 de febrero de 1937. Egresado de la prestigiosa Escuela Libre de Derecho (1956–1960). Licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Doctorado por la Universidad Iberoamericana, en convenio con la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid, España.

Litigante en materia constitucional, amparo y civil y Consultor externo de las secretarías de Educación Pública y Salud; de comisiones del Senado y la Cámara de Diputados federal. Consultor de los gobiernos de Guerrero, México, Morelos, Tlaxcala, Tabasco y Oaxaca, entre otros.

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 1985. Se llevaría la mitad de esta colaboración exponer sus datos personales. Basta decir que, desde 2009, es considerado uno de los más connotados constitucionalistas del país.

Autor de obras de Derecho constitucional desde 1997 y de cientos de trabajos sobre Derecho, Historia y Política publicados en revistas nacionales y extranjeras y Diarios.

Entrevista en La Jornada.

"Entiendo que la propuesta  como se expresó en el discurso de 5 de febrero del presente año, por el Presidente Vicente Fox, es en sentido de introducir reformas a la Constitución. Ciertamente hubo la interpretación de que se proponía una nueva, no se desprende exactamente esta posibilidad.

En cuanto a las reformas, la verdad es que, aunque también se habla de que debe ser radical, exhaustiva y total, si vemos con detalle y sumo cuidado los planteamientos, nos vamos a dar cuenta que están referidos a materias específicas que, en todo caso, son susceptibles a los textos en vigor, sólo de incorporar la idea de este discurso.

Una de ellas es la relativa a la responsabilidad del presidente de la República. Ya en el segundo párrafo del artículo 108 se prevé la posibilidad de que pueda ser enjuiciado por traición a la patria, por delitos graves del orden común. De conformidad con la propuesta, lo único que podría agregarse sería que el Presidente, además de esos supuestos, puede ser responsable por violaciones graves a la Constitución. Se puede incorporar de forma sencilla, pero debemos considerar que, cuando se haga, se estará pisando un terreno muy pantanoso, muy peligroso, porque finalmente se trata de un personaje público y todo violación a la Constitución tiene una dosis muy cargada de aspecto político; y quienes juzgarían al Presidente son, ante todo, políticos; entonces, lo que estamos haciendo es introducir ese orden en donde no lo hay.

 Ciertamente debíamos haber abandonado el sistema de responsabilidad total que existe en la práctica, pero nuestro sistema actual nos ha experimentado, … no responde a las exigencias y necesidad de ninguna nueva reforma a la Constitución.

Se habla de que hay que incorporar el referéndum y el plebiscito. Pudiera ser necesario. De conformidad con la Constitución actual no hay esta posibilidad, cuando menos a nivel federal. Habría que agregar una línea al artículo 41, yo la pondría a su final.

Se habló de que se quiere dar una segunda vuelta a la elección del Presidente de la República. Es innecesario, de conformidad con el artículo 81 Constitucional, el presidente resulta de una elección popular directa, en los términos que disponga la ley; ésta puede disponer que sea en una vuelta, en dos o en diez, por lo que no es necesario modificarla.

En lo relativo a la reelección de los Diputados y de los Senadores es factible, simplemente con eliminar la prohibición del artículo 59. Tan sólo con sustituir una palabra por otra. También de que los secretarios de despacho sean ratificados por el Congreso de la Unión. Para establecerlo sería suficiente con modificar la fracción segunda de artículo 89, que dispone que el presidente de la República nombrará y removerá libremente a estos servidores públicos, quitándole el "libremente” y poniéndole que están "sujetos a ratificación del Congreso”.

En cuento al fortalecimiento del Federalismo y del Municipal, me da la impresión que habría que experimentar los textos en vigor y con esto sería suficiente para echar a andar la autonomía de los estados y la independencia de los ayuntamientos. En este momento no es necesaria ninguna reforma en esta materia.

En cuanto a que se incorporen los tratados y su jerarquía en la Constitución, su jerarquía no puede variar de aquella que establece el artículo 133 de la Constitución, de que primero está la Constitución y después las leyes del Congreso y los tratados, que siempre deben de estar de acuerdo con la misma. La vecindad que tenemos con los Estados Unidos y la responsabilidad de los presidentes, así como la negligencia del Senado, nos aconsejan que no debemos cambiar en esta materia, por lo menos en un futuro próximo.

Por lo que respecta al juicio de amparo, hay que ampliar toda su legislación, tanto constitucional, como la ley de amparo. Pero en esto, el Presidente Fox no está haciendo nada, sino que debíamos atenernos a lo que se ha estudiado y se ha discutido. El proyecto que formuló un grupo de juristas que patrocinó la Suprema Corte de Justicia, ciertamente es de elogiarse su actitud cuando trata de que nuestra Nación se encamine a un Estado de Derecho; pero creo que una forma muy usada de encaminarnos a él es tratar de aplicar la actual Constitución y las leyes que de ella deriven; y si después de un ejercicio prolongado de unos tres o cuatro años se ve que son defectuosos los textos, intentar modificarlos. Pero, de inicio, un gobierno no puede decir ´voy a modificar´, porque no ha experimentado los textos fundamentales.

- Dr. ¿Se inclina por el proyecto de reformas a la Constitución solamente, o está de acuerdo cuando se propone el crear una nueva?

EAN – "En esta momento no veo ningún problema -y lo he reiterado en diferentes foros- en nuestro país que no pueda ser solucionado por la Constitución en vigor. La pregunta es ¿qué problema hay que no pueda ser solucionado por la Constitución?

La respuesta es que no hay un problema insoluble. Se cambia cuando hay algo que no funciona, pero si el actual texto da solución a los problemas, ¿para qué cambiarla?

En este momento tenemos libertades bien o mal, instituciones que funcionan ya más o menos en forma adecuada, ¿para qué cambiar? Nadie nos garantiza que, con un nuevo texto, todo va a ser mejor; en cambio, con el texto en vigor y con este juego de partidos que tenemos, todo apunta a nos enderezamos o nos encargamos del Estado de Derecho; yo no veo la necesidad de crear una nueva Constitución. Quienes lo están promoviendo son gente que no sabe ni Derecho Constitucional y, por otra parte, que no alcanzó el poder y está tratando de compartirlo a través de cambiar el sistema presidencialista que tenemos.

Todos estamos obligados a contribuir, en lo poco o mucho que podamos, en la labor que se haga. Pero lo primero que le diría es ´vamos a tratar de aplicar lo actualmente en vigor y, si es necesario modificar algún precepto, todos estamos obligados a contribuir a hacerlo´; y por supuesto fuera del sistema, fuera del gobierno, porque alguien debe de ser crítico y decir lo que está bien y lo que está mal, sin pretender incorporarse ni como Diputado, ni como Senador, ni como Constituyente. Siempre debe haber francotiradores que estén al margen de las corrientes prevalecientes, para que su juicio no se distorsione y no se contamine.

En relación con el discurso que el presidente Fox pronuncio el día 5 de febrero de este año, a propósito de los 84 años de vigencia de nuestra actual Constitución, debo decir que un servidor y muchos, pero muchos por no decir todos de los profesores de Derecho Constitucional de nuestro país, estamos en contra de que se expida una nueva constitución.

¿Expedir una nueva Constitución, sin ni siquiera romper la estructura fundamental de México? Dentro de ella la vida de nuestro pueblo ha transcurrido durante esos 84 años, en la inteligencia de que nuestra actual constitución de 1917 es la prolongación de la Constitución federal de 1854; cuya estructura respeta la actual Constitución y la enriquece con las garantías individuales y sociales y otras disposiciones que siempre han estado de acuerdo con las transformaciones políticas económicas y sociales que ha experimentado, a través de su vida, nuestro país. Una nueva Constitución sería anti histórica, sería romper nada menos la estructura misma, psicológica, social, económica y política de nuestro pueblo. Es una intención abominable.

Tuve hace tres meses una comida con Porfirio Muñoz Ledo, autor de la idea de una nueva Constitución y ahí, a la que asistió también el Dr. Jorge Carpizo, lo convencí de que no era conveniente, sino que sería necesario -por no decir urgente- que, a la nuestra, se le hiciera una revisión general para depurarla de todas esa reformas que suman más de 400 y que se han incorporado, unas buenas, otras malas, otras atingentes, otras desacertadas pero que, las buenas, han actualizado a nuestra carta magna; y que además que desde el año de 1994 había yo publicado una monografía intitulada ´Renovación de la Constitución de 1917´, en donde propongo algunas importantes reformas a distintos preceptos para mejorarla.

La actual es buena para todo el siglo XXI. Quienes afirman que es obsoleta, la desconocen. Quienes sostienen que es anticuada, deberían darle vergüenza, porque la desconocen también;  y cuando se les pregunta ¿cuáles son sus aspectos preceptivos que impiden el progreso del pueblo mexicano?, no contestan, porque no lo saben. Veo que ningún precepto impide la evolución social, política y económica de nuestro pueblo. Lo que sucede es que se la ha manchado a través de tantas reformas y lo que debe hacerse -y así lo digo desde 1994 en esa monografía- es estudiarla bien para depurarla, para ennoblecerla, para perfeccionarla, para desmancharla de tantas máculas que sus diversas reformas -no todas, desde luego- la han ensuciado, valga este verbo.

Se lo dije a Muñoz ledo y quedó convencido de ya no insistir; y cuando escuché el discurso de Fox y empleó precisamente esta expresión -revisión integral de la Constitución, renovación -,  inmediatamente llegué a la conclusión de que esa expresión se la había dicho o escrito Muñoz Ledo."

(Continuará con Elisur Arteaga Nava, Juan Antonio Ruibal Corella y Diego Valades).

Parte II (anterior)

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Cuarta Parte: 
http://www.contactox.net/vernoticias.php?artid=22584&cat=235


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