UNA VISIÓN PROSPECTIVA DE LOS RECURSOS HUMANOS EN LA NUEVA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA





Con la autoridad que me da el ser ciudadana, más allá del status legal. Ciudadana comprometida por México, desde temprana edad y desde la trinchera donde me ha tocado estar. Me permito hacer una modesta sugerencia para la nueva administración pública 

Por Olga Armida Grijalva Otero
Fecha de publicacin: 2018-07-11 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica

 
 
 

Por Olga Armida Grijalva Otero

(Primera parte)

Con la autoridad que me da el ser ciudadana, más allá del status legal. Ciudadana comprometida por México, desde temprana edad y desde la trinchera donde me ha tocado estar. Me permito hacer una modesta sugerencia para la nueva administración pública que encabezará Andrés Manuel López Obrador.

Parto de expresar que me congratulo por el triunfo contundente de López Obrador, con reserva veo la conformación del Congreso de la Unión tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo.

Cuantitativamente hablando no se trata de los famosos carros completos sino de un logro ganado en las urnas democráticamente, sin embargo, el poder requiere de contrapesos, pero sobre todo la toma de decisiones para el nuevo gobierno debe ser desde la pluralidad y el dialogo para llegar a consensos que nos beneficien a todos.

En cuanto a lo cualitativo hoy como nunca requeríamos que en el órgano de la representación popular estuviera conformado con hombres y mujeres con un perfil idóneo, en términos de conocimientos, pero también en congruencia, honestidad y convicción, cualidades y atributos que en muchos de los futuros legisladores están ausentes.

Pese a lo anterior y otorgando un voto de confianza para quienes tendrán la delicada tarea de darle un nuevo rumbo al país y sobe todo un rediseño institucional, los mexicanos esperamos que haya realmente un cambio en todos aquellos rubros del ejercicio gubernamental y que fueron las promesas de campaña. Un cambio que vaya más allá de la creación de más leyes, más presupuesto, sino de un cambio que impacte cualitativamente el ejercicio gubernamental.

Dejando de lado los grandes temas de: corrupción, impunidad, violencia, que son verdaderamente los grandes problemas nacionales. En lo particular y desde mi modesto entender me enfoco a una actividad que, sin ser tan visible, si lo es de gran trascendencia, me refiero a impulsar una visión prospectiva de los recursos humanos en la administración pública.

La visión prospectiva le apuesta a un futuro decididamente diferente del pasado. Para la administración pública, su futuro no está escrito, está por hacerse. La oportunidad la tenemos en el nuevo gobierno.

La problemática de la administración pública la ubico en una verdadera necesidad de profundizar en los obstáculos sociales, políticos, económicos y culturales que impiden una plena realización de los recursos humanos, que laboran en el sector público, que se conoce despectivamente con el nombre de burocracia y que la ley define como servidores públicos.

De manera somera considero que el problema central de la administración de personal es lograr que el servidor público quiera cumplir con la máxima eficiencia y coordinadamente con los demás. La actitud ante el trabajo es fundamental y depende si el servidor público se ve o no, como instrumento de servidumbre; si trabaja en comunión, como organismo o si trabajo como estructura.

La eficiencia en la administración pública es muy cuestionada, considero que lo anterior es consecuencia de la realidad que hemos incluido desde la conquista en nuestro sistema de valores y creencias. Las verdades centrales que los conquistadores formaron en la mente de los indígenas.

Los elementos ricos de algunas verdades fueron suprimidos en la integración social, y solo fueron asimiladas las creencias que favorecía el orden del poder establecido. Lo anterior sirvió para interpretar el símbolo del héroe en la variante de cómo hacerse rico pronto a cualquier costo, el desempeño de un cargo público significo no solo una fuente de ingresos, sino que, además, poder explotarlo para obtener rentas o emolumentos.

Con la conquista, también se desarrolló una mentalidad que se distinguió por una conducta desordenada y de privilegios en los servidores públicos, el amiguismo y el favor fueron los elementos dominantes en la administración. El sistema de privilegios impuso un culto al ego y al poder de la figura reafirmando el patrón de codependencia social, así como la falta del elemento moral como un regulador de las instituciones.

De ahí que las instituciones sigan siendo repositorios de la heurística de esos sistemas internos de creencias, independientemente del partido político que gobierne, de ideologías, o del desarrollo tecnológico. La cuestión moral no se ha resuelto, mucho menos la del derecho, esta reflexión no tiene cabida en México, porque no se ha discutido sobre la ética, y a cambio reina el mayor libertinaje por que las formalidades de la moral no son necesarias, nos hemos retraído del acuerdo ético-emocional como una razón de ser.

Comentarios de nuestros lectores:



Enva tus comentarios