EL INAH Y SU IGNORANCIA





Para los que amamos nuestras raíces y nuestra historia, resulta decepcionante entender que desgraciadamente aquí en Sonora, se está perdiendo irremediablemente todo lo que habla de  nuestra historia, cultura y arte.

Por Esther García Carter
Fecha de publicacin: 2018-06-21 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad



Por Esther G. Carter

Para los que amamos nuestras raíces y nuestra historia, resulta decepcionante entender que desgraciadamente aquí en Sonora, se está perdiendo irremediablemente todo lo que habla de  nuestra historia, cultura y arte.

Para eso, transcribo el escrito que encontré en un país que realmente se preocupa por la conservación de sus  valores.

Muéstrame la forma en que un país o sociedad honra a sus  antepasados y te diré con exactitud matemática  la pureza de sus pensamientos, la grandeza de su  corazón,  la altura de sus ideales y el respeto a sus instituciones…

Sólo que aquí en Sonora,  por falta de dignidad y orgullo, desgraciadamente hacemos lo contrario pues vemos día tras día, que los edificios antiguos, valores espirituales en armonía con los ancestros, las tradiciones, trabajo y sacrificio que unieron a los que ya nos abandonaron; se desperdician, se ignoran y desaparecen.

Aquí, defiendo la cantidad de monumentos históricos que a lo largo y ancho del estado se deshacen y se pierden, pues no hay suficiente amor y cariño para cuidarlos, por apatía descuido y falta de ética, tan importante para unirnos como mexicanos.

 Resulta decepcionante encontrar  pueblos como Baviácora en donde se derrumbó una Iglesia que tiene más de 400 años, para fabricar junto, a una muy moderna,  despreciando así y olvidando desde luego el valor arquitectónico de los abuelos, su trabajo y su entrega  a la sociedad que somos tú... yo.

Y los que nos siguen.

HACE ya algunos años, tuve la oportunidad de visitar el departamento del INAH en Hermosillo para abogar por un Museo en ciernes que se estaba derrumbando en Ures y para mi sorpresa me dijeron que no podían hacer nada, pues no les daban gasolina suficiente para usar los carros.

Con hecho tan contundente pensé que posiblemente les podrían proporcionar algunas bicicletas. Pues desgraciadamente sabemos que la falta de dinero es galopante y que los funcionarios públicos  y sus partidos, tienen que sacrificar nuestro dinero para alimentar a un pueblo muerto de hambre.

 Pero realmente esto es por ignorancia y falta de capacitación,  pues si los  encargados de este ramo se molestaran en visitar el centro y sur del país, (desde luego en bicicleta) se darían cuenta que ahí, el cariño por nuestro pasado se plasma hasta en el más mínimo detalle, y que la persona que no cumpla con sus reglamentos e instrucciones, es multada y obligada a reparar el daño que hacen por su negligencia.

El pasado para ellos es sagrado y EL INAH TRABAJA INTENSAMENTE para que las joyas arquitectónicas no desaparezcan ni se deterioren.

Por eso, tenemos  calles y plazas de una enorme belleza ejemplo en toda la América. Catedrales maravillosas con pinturas  arquitectura  excepcional, esculturas de grandísimo valor artístico, reliquias únicas en la historia que son patrimonios internacionales; lo que origina una derrama económica impresionante de visitantes nacionales y extranjeros, con hermosos Pueblos Mágicos que nos enorgullecen a todos los mexicanos.

Ciudades prehispánicas de maravilla y encantamiento nunca vistas con anterioridad, según palabras de los conquistadores españoles.

Sería muy largo enumerar las riquezas que hablan de nuestra alta civilización y cultura., pues aquí día con día,  están de vigilantes mexicanos sensibles  a lo bello, que con profundo amor conservan   incalculables tesoros, que solo se pueden valorar, cuando realmente se ama lo que nos pertenece;  pues hay  cariño, dedicación y entrega incondicional de todos sus  habitantes que respetan,  y cuidan  como sagrado, joyas valiosísimas,  incalculables nunca vistas ni repetidas en la historia de la humanidad  

Y  para respetar lo que aman, procuran conservar  las fachadas de los edificios, construyendo  todo lo que este en el interior, de la manera que mejor convenga para su uso, interés y comodidad.  Así se rescatan casas y edificios bellísimos que nunca pierden su valor, pues siempre tienen oficinas Restaurantes Museos  Casas de Cultura, Casa para el Escritor etc., con personas del gobierno o particulares   que conservan con orgullo su estilo y estructura.

Desgraciadamente lo contrario sucede en  la ciudad de Hermosillo junto con los pueblos del Rio en Sonora, que en este momento sufren un deterioro veloz  galopante,  una desforestación que raya en lo anormal, pues la entrada al norte en donde en años pasados estaba  un camellón sembrado con  árboles grandes, ahora casi han desaparecido, junto con los que había en la plaza Zubeldia.  Para que decir que las casas antiguas, se dejan a la buena de Dios, para que se caigan llenas de basureros pútridos en donde se acumula basura, nido de vagos y malvivientes,  pues en realidad a esto, a nadie le importa... ni le interesa.

Desde luego que cada vez que se tiene una buena hacha se destruyen como en el vado el Rio,  400 árboles bellísimos que fueron arrancados por el ignorante Gobernador Bours de aquellos buenos tiempos.

En fin; que la capacidad de los Sonorenses, no les alcanza siquiera para imaginar  lo que significa el amor por nuestros abuelos y el cariño con el  que trabajaron en la construcción de todo nuestro presente…

No  tenemos ni la mínima vergüenza para ver muros que se caer, techos que desaparecen espacios lisos  calientes,  sin vegetación  que solo ayudan para hacer más altas las terribles temperaturas que  padecemos… Nos hemos convertido en depredadores de nuestro  propio ambiente.

Pobre de ti Sonora… tenemos lo que nos merecemos...



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