"EL BARROCO SONORENSE Y LA IGLESIA DE BACADEHUACHI”.





Construida en el siglo XVII, y con un retablo de estofados en oro y pinturas novohispanas dignas de un museo, luce como una joya en medio del desierto, sus 88 piezas que van del siglo XVII al XX

Por Cipriano Durazo Robles
Fecha de publicación: 2015-12-05 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia




El Barroco fue un período en la historia de la cultura occidental originado por una nueva forma de concebir las artes visuales, y partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos: literatura, arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro etc.

Se manifestó principalmente en la Europa Occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país.
 
Bacadehuachi_iglesia

La iglesia de Bacadéhuachi es un ejemplo de ello, construida en el siglo XVII, y con un retablo de estofados en oro y pinturas novohispanas dignas de un museo, luce como una joya en medio del desierto, sus 88 piezas que van del siglo XVII al XX, perfectamente inventariadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su Programa Nacional de Identificación de Registro y Catálogo de Monumentos Históricos Muebles, que tiene por objetivo prevenir el robo de este patrimonio cultural.

San Luis Gonzága de Bacadéhuachi fue una de las misiones jesuitas ubicadas en las montañas del este de Sonora por Cristóbal García, quien en 1645 fundó lo que hoy conocemos como Bacadéhuachi; para algunos historiadores la construcción de la iglesia data de la tenencia de Nicolás del Oro, quien se encontraba en Bacadéhuachi desde aproximadamente 1709 hasta 1740. En la parte oriental de Sonora los jesuitas establecieron misiones en los valles de la montaña, y el hecho de cómo se hicieron llegar esas pinturas y esa hermosa virgen de Loreto policromada y con estofados en oro, es todavía un misterio, lo cierto que tanto objetos litúrgicos, esculturas, pinturas y mobiliario son algunos de los ejemplos de las piezas inventariadas en el Templo de Nuestra señora de Loreto, ubicado al noroeste del estado.
 
Bacadehuachi_iglesia_altar.

De niño cuando bajábamos del rancho para la semana santa en Bacadéhuachi me llamaba la atención el retablo salomónico de madera tallada y estofada en oro, con la virgen de Loreto dentro de un nicho con vidriera que la resguardaba por su antigüedad, (muy probablemente del siglo XVIII), - es bastante probable que se tratará de la misma imagen traída por el padre Oros, un sacerdote de la época de las misiones me decía mi madre. Y luego mi hermano Balvanero me preguntaba porque en la parte superior del retablo hubiera una figura triangular que semejaba la techumbre de una casa de dos aguas - ya que eso era para los lugares donde hubiera mucha nieve me decía- su observación era muy sabía como siempre , y me comentaba que allí había varios lienzos que narraban la vida de la virgen, yo ni cuenta me daba de eso, porque estaba pensando en la representación teatral del vía crucis con soldados romanos a caballo y fariseos escupiendo en las calles de Bacadéhuachi.
 
Bacadehuachi_iglesia_1887_temblor.
 
Iglesia de Bacadéhuachi después del temblor en 1887

Muchos sonorenses desconocen que el autor de esas pínturas que nos maravillaban en la niñez eran del maestro novohispano Francisco Martínez, que tuvo una gran relación con los jesuitas, ya que fue dorador, pintor y ensamblador de retablos y decorador de artes efímeras, y algo que apantallaría a los más esnobs de los "sonorenses de ciudad”, es que ese mismo maestro hizo el retablo de oro de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Si así no nos sentimos orgullosos los sonorenses de nuestra identidad, pues estamos acomplejados entonces, porque estos dignos ejemplos de arte tienen la calidad de lo que podemos ver en el Museo del Virreinato en Tepotzotlán , en el Franz Mayer del D.F, o en las hermosas iglesias de Arizpe, Moctezuma (antes San Miguel Arcángel de Oposura), Opodepe y otras más de nuestro maravilloso estado.

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