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CONTRACORRIENTE Mientras los cabilderos del Gobierno del Estado, encabezados por el cabildero mayor (léase Guillermo Padrés) hacen su chamba y van y vienen, suben y bajan reuniéndose con los cabecillas de los principales grupos de poder ofreciendo, prometiendo, garantizando y sobándoles el lomo para apaciguarlos, el debate generado por el Plhinson-Sonora SI entra en una nueva etapa, que es precisamente la del cabildeo, una etapa crucial para las posibilidades de realización de un proyecto de esta envergadura y trascendencia.
Si Guillermo Padrés es listo –como yo lo considero- irá desplegando a lo largo del camino de la negociación una estrategia que le brinde protección, en caso de que su magnetismo y sus argumentos sean insuficientes y no logren vencer la férrea resistencia de yaquis y mayos. Sería para él y su gobierno catastrófico recibir un palo de este tamaño, estando apenas en el primer semestre de su sexenio. En cambio, si consigue resolver el crucigrama que representan las mentalidades de la gente del Sur del Estado -lo cual jamás ha sido tarea fácil, ni aún para gobernantes de colmillo retorcido como Manlio Fabio Beltrones, de mano dura como Faustino Félix Serna, o de estilo suave y conciliador como Luis Encinas- habrá dado un gran paso hacia un final promisorio dentro de los seis años que le corresponden por mandato constitucional. Pero deje que le platique a usted sobre una singular experiencia que viví apenas ayer: Ayer domingo, que por ley es día de levantarse más tarde –o un poco menos temprano- que de costumbre, me despertó un ruido extraño. De momento no supe definir si era que se había desbordado la presa Abelardo L. Rodríguez, o que de nuevo estaban haciendo explotar el cerro de la vieja cementera… Lagañoso, tembeleque y azorado, me puse mis viejas pantuflas y fui a la ventana de mi recámara para asomarme y ver si podía enterarme de lo que ocurría, mientras mi esposa –asustona como es- se hacía bolita en la cama y “apanicada” me susurraba, ¿qué pasa, viejo? ¿Ya estalló la nueva revolución (porque ya sabe usted que en hoy en día todo es nuevo en Sonora)? Miré hacia un lado y hacia el otro, para arriba y para abajo, esperando oír el estrépito de los tanques blindados, los aullidos de las patrullas y las ambulancias, y el ulular de los carros de bomberos acudiendo al sitio de algún desastre mayor… y nada. Poco a poco, a medida que el sueño se marchaba y lentamente recuperaba tres de los cinco sentidos, me fui dando cuenta de que el extraño ruido no era otra cosa que las carcajadas de miles de hermosillenses que ya se habían levantado y que por alguna razón o motivo estaban siendo presas de un misterioso ataque simultáneo de hilaridad. Intrigado me pregunté: ¿Qué estará pasando? ¿Algún iraquí o quizá algún saudita habrá esparcido algún gas de la risa, o será que a los hermosillenses les están haciendo cosquillas simultáneamente en las patas y en los sobacos? ¿De qué puede estarse riendo tan a gusto y tan fuerte tanta gente a esta temprana hora? ¿Apenas acaba de asomar el Sol y ya están transmitiendo por televisión alguna película de Cantinflas, Tin Tán o Clavillazo? ¿Quién rayos amanece de tan buen humor, cuando lo normal es despertar de mal pelo, ya sea por la desvelada, porque la noche anterior “no le tocó”, o simplemente porque en estos tiempos existen muy pocos motivos para reír?
| Con un encogimiento de hombros me puse la raída bata de toalla que mi mujer me regaló hace seis navidades y me fui al baño a lo que usted ya sabe… es decir, a enjuagarme el hule porque quiero que sepa cómo me amanece… y a otros menesteres normales que no pueden posponerse, a menos que se haya ofrecido alguna manda al Altísimo. Cumplido que hube con las rutinas matutinas, pasé por un lado de la cama, le di dos o tres cariñosos palmadas en la cadera a mi vieja (sin ningún propósito ulterior, lo juro) y le dije: “Quédate otro rato acostada, mi amor, y deja que yo ponga a calentar el agua para el café y salga a meter el periódico”. Mientras se calentaba el agua abrí en mentirosillo dominical y me puse a darle una primera ojeada, empezando como es mi costumbre por la sección deportiva… ¡En la torre –me dije- ya le rompieron toda la madonna a los Naranjeros! Bueno, reflexioné, ni que hubiéramos tenido realmente mucho “chance” con el equipo que llevaban… Luego me pasé a las notas de futbol donde las Chivas siguen dando de topes para beneplácito de sus fans… y así fui recorriendo las demás secciones pasando por alto, desde luego, las sociales que usualmente me revuelven el estómago y a mí nunca me ha gustado desayunar con las tripas alborotadas. Finalmente llegué a la sección principal. Sorprendentemente en primera plana no había nota roja, como es ya costumbre. Una nota sobre el fallecimiento de Luis Colosio (omito el “don” porque es un tratamiento de respeto, y yo nunca se lo tuve a ese señor), otra nota sobre el derrame de agua de “El Novillo” que no es desde luego una nota digna de ocupar el espacio que se le dio, si no fuera porque su propósito real es generar un ambiente propicio para la aceptación de los planes hidráulicos del gobierno del Nuevo Sonora. Bueno –me dije- los jilgueros siguen cantando alegremente… y cobrando religiosamente. Nada nuevo bajo el nuevo sol del Nuevo Sonora. Empezó a pitar la calentadera y me levanté para prepararme una taza de café instantáneo, porque ha de saber usted que aún no caigo en los abismos de los “conoisseurs” cafeinómanos que abarrotan un día sí y otro también los caffenios, los starbucks, el proletario “Elvira” y todos los demás bebederos de la diabólica infusión que actualmente mueve al mundo aún con mayor eficiencia que la gasolina. Y regresé a la mesa del desayunador a seguir revisando el bodrio matutino. Notas insulsas por aquí, despachos de agencias noticiosas sin verdadera relevancia por allá, montones de esquelas y, de pronto… ¡ahí estaba! Una planotota completa en cuyo encabezado se nos dice que el Sonora SI detonará beneficios en todo el Estado. Y luego venía la lista de inversiones urbanas paralelas a las inversiones en materia hídrica que contempla el cada vez más asombroso plan que se acaba de sacar de la manga Guillermo Padrés, un mago que haría palidecer de envidia a los indescriptibles Chris Angel o David Copperfield, y mire usted que este par de fenómenos no palidecen por cualquier cosa. A medida que recorría el listado de “obras” que está ofreciendo el gobierno del Nuevo Sonora para el Nuevo Cajeme, el Nuevo Navojoa y el Nuevo Álamos, caí en cuenta de que ahí estaba la explicación de las carcajadas universales que me habían arrancado del país de los sueños en que me encontraba un rato antes. No hay forma de leer esa lista y permanecer serio… lo que sea de cada quien la fenomenal puntada es de primer mundo. Destaca por su dimensión la oferta que se está haciendo a Nuevo Cajeme y a los nuevos cajemenses, quienes en estos momentos representan el objetivo número uno de las zalamerías de Guillermo Padrés. Luego, un poco más abajo, aparecen los mayitos, que son actores recientemente incorporados a la “trouppe” del gran sainete. Y por ahí, en el rincón posterior está Nuevo Álamos, como para despistar.  | Imposible cuantificar el monto de la inversión solamente para Nuevo Cajeme. Y nada más para que se dé un ligero quemón, vea usted: Se plantean 22 mil 500 viviendas de interés social “típico” que, a 200 mil pesos cada una son 4 mil quinientos millones de pesos. Luego se habla de 8 mil viviendas de nivel medio, que a unos 750 mil pesos cada una serían 6 mil millones de pesos. Y luego se habla de 5 mil 700 viviendas de nivel residencial, que a un millón 100 mil pesos cada una serían 6 mil doscientos setenta millones de pesos. Total, tan solo en vivienda se está hablando de invertir casi 17 mil millones de pesos, nada más en Cajeme… ¿De cuál fumaron, pues? Eso sin contar un “corredor industrial” (¿?) “X” cantidad de comercios y servicios, un misterioso “complejo corporativo”, universidades en plural (¿Cuántas? ¿Dos, diez, cuarenta?) Un centro de convenciones, un “gran hotel” (whatever), un campo de golf residencial, ¡Una pista de canotaje! (¡Órale!), y un centro recreativo, deportivo y de esparcimiento… ¡Chúpale pichón! No se dan cifras sobre la inversión que representa este conglomerado de obras, pero queda claro que es un sueño irrealizable, una absoluta y total locura, estimable lector, porque luego vienen las inversiones que se anuncian para el Nuevo Navojoa, que es otro chorizo de obras de similar corte utópico. Y finalmente dos obritas ñengas para Nuevo Álamos, como para que no lloren los alamenses. Y, por supuesto, ahí están los once mil y pico de millones del Plhinson-Sonora SI… Sume usted y siga sumando y cuando se canse simplemente póngase a pensar… Se baja el cero y no toca ¿no es así? Se puede considerar entonces que Guillermo Padrés y su equipo de soñadores o tienen al genio de la lámpara maravillosa agarrado de la trenza, o poseen una maquinita de fabricar dinero. No cabe otra explicación… Como decíamos en mis tiempos mozos ¿De dónde ojos, divina tuerta? Pero allá ellos si quieren quedar en ridículo siguiendo este rumbo y manejando estas cosas. El título de esta carcajada editorial refleja la realidad: Es hora de sobarles el lomo a los que se dejen, porque lo que es a la gente cuerda que no se va con cualquier finta, ni le entra a los carrujos de yerba (aúnque sea “made in Colombia”) es difícil –casi imposible- darle gato por liebre y seguir vendiéndole cuentas de vidrio y espejitos. Por favor, señores gobernantes, más seriedad, que no están en la esquina de algún mercado anunciando tónicos milagrosos. Somos un pueblo sencillo y quizá adolecemos de cultura y finura, pero no somos tontejos ni nos chupamos el dedo. Somos muy capaces de captar cuando alguien trata de vernos la cara y de abusar de nuestra tradicional buena fe. He dicho en repetidas ocasiones que no estoy en contra del Plhinson-Sonora SI. Me parece que tiene visos de viabilidad y que bien promocionado y bien “vendido” hasta puede ser de gran beneficio, pero si para convencernos van a necesitar este tipo de engañifas estrafalarias, que a ojos vista no tienen otro objeto que el de encandilar a los incautos y hacerles creer que la luna es de queso y que los ofrecimientos del gobierno del Nuevo Sonora son sinceros y honestos, habrá que ir pensando en retirarles el tímido apoyo que en principio y con cierta desconfianza les habíamos concedido. La decisión está enteramente en sus manos y nosotros tenemos el derecho de disentir. El problema del agua en Sonora y en Hermosillo en particular, no es cosa de broma, y no debe ser tomado tan a la ligera. Y si además de seguir profundamente politizado, ahora se va a contaminar con intereses oscuros e inconfesables y con un absurdo chacoteo oficial, será imposible pronosticar un final feliz para todos, como se promete, y seguiremos como hasta ahora, esperando que se haga el milagro y venga la solución, sea del cielo o del infierno, con tal de volver a tener agua. Hermosillo, Sonora, a 08/02/10 Correo electrónico:
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