JESÚS GARCÍA CORONA, EL HÉROE DE NACOZARI

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Jesús García
 

Por Rosario Margarita Vázquez Montaño y Jesús Ernesto Ibarra Quijada

CVI ANIVERSARIO LUCTUOSO (1907-2013)

Rara vez en la historia se crean héroes en el momento justo de mostrar su valentía. En los campos de batalla, los reportajes sobre los héroes caídos han tardado en recibir el reconocimiento de los pueblos. La historia, en ocasiones tarda y detiene por generaciones la gloria y el reconocimiento que merecen los héroes más valerosos. En México, los personajes más destacados de la Revolución Mexicana tardaron casi cuarenta años en recibir su reconocimiento como héroes por el Congreso de la Unión.

Este no fue el caso del joven ferrocarrilero Jesús García Corona. No existe otro héroe civil en la historia de México que haya recibido tan grandes reconocimientos, muestras de aprecio y agradecimiento con tanta premura como el héroe de Nacozari. Sólo unas horas habían transcurrido desde su fallecimiento y ya se entonaban las notas marciales de una admirable marcha compuesta expresamente a su memoria. No transcurrió un sólo día sin que el héroe Jesús García fuese proclamado como benefactor de la humanidad. La misma tarde de los acontecimientos, el gobernador del Estado de Sonora hacía reconocimiento del gran gesto heroico del joven ferrocarrilero. Al día siguiente, los diarios nacionales e internacionales proclamaban el heroísmo del héroe Jesús García Corona.

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José Jesús García Corona nace un 13 de noviembre de 1883 en la ciudad de Hermosillo, Sonora. Hijo del Sr. Francisco García Pino y la Sra. Rosa Corona de García; fueron sus hermanos Trinidad, Ángela, Artemisa, Rosa, Francisco, Manuel y Miguel. En 1898, la familia decide trasladarse a Nacozari, lugar que, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se encontraba en plena efervescencia minera y ferroviaria. Fue en este pueblo minero donde logró consolidarse como buen empleado a la corta edad de 17 años. Su buen desempeño en la empresa minera, le permitió ocupar el cargo de maquinista de locomotoras a la edad de 20 años.

Era de carácter serio; modesto y humilde. Le gustaba pasear a caballo, vestir bien, tener amigos, enamorar muchachas y llevarles serenata con la orquesta del pueblo. Su personalidad reflejaba el estilo alegre del típico hombre sonorense. Era un joven despreocupado de la vida, ajeno a lo que el destino le deparaba. Su humildad no le hubiese permitido aceptar los honores que el pueblo mexicano le habría de rendir por décadas después de su muerte.

Toda gesta heroica en la historia de la humanidad está generalmente fundada por un sentimiento del alma. Un sentimiento íntimo –bueno o malo–, pero que impulsa al ser humano a internarse en lo desconocido. En el 1907, ese sentimiento humano se hizo presente en el alma de Jesús García. Mientras muchos intentaban salvarse, el joven ferrocarrilero de escasos 23 años, puso por encima de sus intereses personales, la vida de miles de habitantes.

Es la mañana del jueves 7 de noviembre de 1907. El cielo nublado parece presagiar la tragedia que habrá de cernirse sobre el pequeño poblado serrano. Durante la noche cantaron los gallos sin cesar y los perros ladraban sin razón alguna. Por la mañana, el aroma a leña quemada saluda la aurora que despunta entre los cerros del este y que aún permanecen como testigos silenciosos de aquellos históricos acontecimientos. Doña Rosa Corona presiente lo que habría de suceder pero para su hijo era un día más de trabajo. Doña Rosa, preocupada por lo que le pueda pasar, lo despide con una bendición advirtiéndole que tenga cuidado. Jesús asienta y parte.

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Al llegar al lugar de trabajo, todo sigue normal. Las máquinas están encendidas y listas para hacer viaje redondo al “Porvenir” y de ahí a la mina de Pilares para suplir de suministros a los trabajadores de la mina. Son tres locomotoras de modelo reciente. Dos de las máquinas ostentan el número 0-6-0 y en los furgones se aprecia la leyenda: The Moctezuma Copper Company – Phelps Dodge, Co. La locomotora que maneja Jesús es la número 02.

La jornada de trabajo prosigue con la monotonía de siempre: encender la caldera y preparar el viaje cotidiano. Hay malas nuevas. Albert Biel, el ferrocarrilero encargado del tren y la tripulación se encuentra hospitalizado. Corresponde a Jesús García asumir el mando. Su experiencia le facilita cumplir con las tareas básicas que se le ordenan.

Con el sonido del silbato y la campana al unísono, la máquina y el tren emprenden su viaje a la mina de Pilares, ubicada a aproximadamente 8 kilómetros de distancia y con dos mil pies de altura respecto al nivel de Nacozari. El tren llega a su destino a las 7:45 am. El día sigue su curso y los trabajadores continúan con sus labores ignorando lo que esa tarde habrá de suceder.

Es la 1:00 pm y se han realizado dos viajes redondos a la mina. Es hora del almuerzo. La proximidad de su casa le permite a Jesús regresar con su madre para disfrutar de la merienda, pero antes de partir llega una noticia inesperada: se necesita más material en la mina y se ocupan cinco carros. Hay que transferir ciento sesenta cajas de dinamitas con sus respectivos detonadores. Lo hacen sin ningún problema.

Concluidas las tareas, Jesús regresa a su casa y encuentra a su madre más preocupada que en la mañana. Tiene un mal presentimiento y le ruega a su hijo que se quede en casa. Éste intenta consolar a su madre y le dice que sólo le faltan dos viajes a la mina antes de terminar su jornada. El cielo sigue nublado y parece que se acerca una fuerte tormenta. Con la bendición de su madre, regresa a concluir sus labores.

Son las 2:00 pm. Los obreros dejaron disipar el fuego lo cual ha disminuido la presión del vapor. El garrotero José Romero y Jesús intentan alimentar el fuego para incrementar la presión, pero se percatan de un grave problema: la chimenea de la máquina está dañada. El cedazo de alambre que cubre la parte superior para evitar que escapen brazas de la caldera está roto. Los trabajadores del departamento de mecánica han ignorado la situación. Esto representa un grave problema, ya que la tripulación había acomodado los furgones con dinamita detrás de la máquina, ignorando las medidas de seguridad que lo prohíben. Justo en ese momento, los fuertes vientos arrojan chispas y brazas de la chimenea por el lado roto a lo largo de la locomotora y caen en las primeras dos góndolas sobre las cajas de dinamita.

El incendio no se hace esperar. La tripulación intenta sofocar las llamas, pero el viento intensifica el fuego. Es inútil. El río lleva agua, pero está muy alejado. La dinamita empieza a arder, pero sin hacer explosión. Debajo de la carga hay cañuelas y detonantes; cuando el fuego los alcance, hará explosión la dinamita. El sitio donde se encuentra la locomotora hará propicia una reacción en cadena con resultados fatales. A escasos metros, se encuentra el almacén de explosivos con aproximadamente 45,000 kilos de dinamita. Se encuentran también enormes tanques que generan y almacenan gas. Al Norte, a poca distancia del fuego, se sitúan grandes almacenes de productos químicos, pinturas y combustibles. La catástrofe es inminente.

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En estos momentos, la prometida de Jesús se encuentra no muy lejos de ahí, en su casa. Su sobrino, de apenas diez días de nacido, duerme en casa de su hermana. Había mucha gente en las calles, y las muertes y accidentes podrían llegar a cientos o miles. El tiempo no da tregua. Hay que actuar con prisa. Conscientes del peligro, muchos han abandonado el lugar para buscar refugio, pero Jesús García toma la radical decisión que habrá de perpetuarlo en la historia. Ocupa su lugar en la cabina, empuña la palanca del vapor y ordena a la tripulación que abandone el tren. Una vez al frente de la locomotora, el futuro del pueblo está literalmente en sus manos. El único que lo acompaña es José Romero: el garrotero. El plan de Jesús es simple: lograr que la locomotora alcance el nivel más alto inmediato y saltar, dejando que la máquina siga la pendiente lejos del pueblo hasta hacer explosión. Una vez en camino, y en plena cuesta arriba, le pide a Romero que abandone el tren.

Este obedece, salta y encuentra refugio en una alcantarilla cercana. Faltan aproximadamente 50 metros para alcanzar la planicie más cercana y para abandonar el tren. Jesús da una última mirada atrás y observa al pueblo, consiente que tal vez ésta sea la última vez que lo volverá a ver.

Las 2:20 pm. Desde el kilómetro seis del camino a Pilares, tres detonaciones consecutivas sacuden la tierra. Una enorme nube negra se disipa por los aires lanzando consigo fierros, tallas, vías y demás objetos que caen en los techos de las casas. Las góndolas que cargaban la dinamita desaparecen por completo y la máquina yace despedazada en un enorme cráter. La explosión es tan fuerte que los vidrios de los edificios más cercanos estallan en pedazos. El estallido se escucha a 16 kilómetros del lugar. El pánico colectivo se apodera de los moradores, quienes asustados buscan refugio en los lugares más cercanos. En el pueblo nadie sabe con exactitud lo que sucede. Cuando las cosas se calman, la gente recupera el sentido y se percata de la situación. El comisario José B. Terán llega con un piquete de policías al lugar de los hechos. Hay varios muertos y algunos heridos. El cuerpo de Jesús García se encontró a una distancia de veinte pies, quemado y destrozado de tal manera que era casi imposible reconocerlo. Logran identificarlo por sus botas. Murió al instante, pero había logrado salvar la vida de miles de habitantes a costa de la suya.

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Aquel cielo nublado es incapaz de seguir sosteniendo la lluvia y descarga sobre el pueblo una fuerte tormenta. Durante toda la noche, la intensa lluvia empapa la tierra y limpia la sangre de un nuevo héroe en la historia de México. Esa misma noche velan el cuerpo del joven héroe, mientras la orquesta del pueblo ejecuta la marcha que lleva su nombre. José Romero, severamente trastornado por la magnitud de la explosión, repite constantemente: “¡Esta noche, hasta el cielo llora!”

Desde aquel 7 de noviembre han pasado ya más de 100 años. El tiempo sigue su marcha ininterrumpida, pero el héroe aun está presente en la vida del pueblo mexicano, pero en especial en la de Nacozari de García. La identidad de esta comunidad está íntimamente relacionada con su pasado; con acontecimientos significantes que hacen que esa identidad se construya, reafirme y revalore con el pasar del tiempo.

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Al anteponer su vida por la de los demás, Jesús García Corona fue elevado a la gloria por su hazaña y por su integridad como ser humano. Esa gloria le fue otorgada desde el mismo día de su trágica muerte. La gran conmoción que causó el acto insólito se desparramó como la pólvora y se divulgó inmediatamente por la región, el estado, la nación inclusive el extranjero.

El acto heroico que se le confiere es claro, sincero y auténtico. “Para ser héroe”dice el historiador mexicano Patricio Estévez“no necesitó afiliarse a nadie ni librar batalla en guerra propia o extraña, le bastó ser hombre, hermano del hombre…” (Estévez 1984). Es héroe por el acto mismo y así le fue y les es reconocido desde siempre.

La vigencia del heroísmo de Jesús García Corona radica en el alcance que éste ha tenido a partir de los distintos reconocimientos que se le han presentado. Entre éstos destacan ordenamientos jurídicos, museos, instituciones, calles y plazas que llevan su nombre, así como cientos de monumentos que han sido erigidos en su memoria por toda la República Mexicana y en el extranjero. Estos reconocimientos permiten apreciar el alcance que el acontecimiento ha logrado más allá de las fronteras del estado y el país; porque a pesar de haber sido “…escenificado en un pueblo ignorado, protagonizado por un obrero humilde, es un hecho local, de importancia secundaria, pero en sus lineamientos más amplios… se destacan elementos que atañen al género humano, a los sentimientos más elementales […] y bajo este aspecto, reviste interés universal” (Terán 1967).

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Homenaje a Jesús García Corona (Faustino Félix, gobernador)  

En el Estado de Sonora se han decretado distintas leyes encaminadas a venerar la memoria y el acto heroico del héroe Jesús García Corona. El marco jurídico en la entidad cuenta con los siguientes ordenamientos legales:

• En noviembre de 1909 la legislatura del Estado de Sonora expidió una ley que cambió oficialmente el nombre de la comisaría de Nacozari a “Nacozari de García” en honor al héroe ferrocarrilero;

• En noviembre de 1964, el H. Congreso del Estado de Sonora decreta la “Ley que declara solemne en el Estado de Sonora el 7 de noviembre de cada año en conmemoración de la gesta heroica de Jesús García”;

• En 1966, el H. Congreso del Estado de Sonora aprueba una ley que declara a Jesús García Corona como “Hijo Preclaro de la ciudad de Hermosillo” y declara el “Cerro de la Campana” como monumento permanente a su memoria;

• El 7 de noviembre de 2007, en el marco de la celebración del primer centenario luctuoso de Jesús García Corona, el H. Congreso del Estado de Sonora decreta una ley que declara a Nacozari de García como capital del Estado por un día.

Además, en octubre de 1963 se formó en el Estado de Sonora, la agrupación “Jesús García, Héroe de Nacozari”, legalizada como asociación civil el 23 de febrero de 1981;

En 1933, se produjo en México el melodrama “El héroe de Nacozari”, dirigido por Guillermo Calles.

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Sello postal del centenario del acto heroico  

No menos importantes son los reconocimientos que el héroe ha recibido a nivel nacional, entre los cuales destacan los siguientes:

• El 7 de noviembre de 1939 se decretó una declaratoria que ubicaba a la población de Nacozari de García como capital provisional de la República Mexicana en el marco del 32º aniversario de la gesta heroica de Jesús García;

• A partir del 7 de noviembre de 1944 se celebra en México el Día Nacional del Ferrocarrilero;

• En 1957, el Servicio Postal Mexicano emite una estampilla postal en conmemoración del 50º aniversario luctuoso de la muerte de Jesús García;

• El 7 de noviembre de 1967, y con motivo del 60º aniversario de la muerte de Jesús García, el gobierno federal decreta la nacionalización del sistema ferroviario quedando el ferrocarril de Nacozari incorporado al sistema ferroviario nacional;

• En 2007, el Servicio Postal Mexicano emite nuevamente un timbre postal con motivo del primer centenario de la gesta heroica del héroe de Nacozari.

La hazaña heroica de Jesús García ha traspasado fronteras. Su incomparable acto de desprendimiento humano ha logrado el reconocimiento en distintos países.

• El día siguiente a su heroica gesta, Jesús García fue tema central de algunos periódicos estadounidenses tales como el Daily International-American y The Arizona Daily Star, los cuales dedicaron su primera plana a describir los acontecimientos;

• En 1914, el autor estadounidense Charles Edward Locke, en su obra A Man’s Reach or Some Character Ideas, presenta una breve reseña sobre Jesús García, en la cual se reconoce su heroísmo;

• En 1921 se fundó en Guatemala una biblioteca pública mexicana con el nombre de: “Jesús García—Héroe de Nacozari”;

• En Estados Unidos se le ofreció un homenaje póstumo otorgándosele la medalla “The Royal Cross of Honor” instituida por el Congreso de los Estados Unidos;

• En la década de los 60s, Jesús García entró al Salón de la Fama de los Ferrocarrileros de Estados Unidos (Portland, Oregon, EEUU). El entonces directivo de la institución, C. J. Kennan, entregó al Presidente de México, Adolfo López Mateos el documento y diploma que acreditan al héroe ferrocarrilero como miembro de dicha institución;

• En septiembre de 2001, Jesús García es introducido al Salón de la Fama de la Minería de Estados Unidos en Leadville, Colorado.

Tanto en México como en Estados Unidos se han publicados distintas obras literarias que describen la gesta heroica y reconocen el valor del joven ferrocarrilero Jesús García Corona. Destacan:

• El héroe de Nacozari (1926) Juan de Dios Bojorquez

• Biografía del héroe de Nacozari (1950) Manuel Sandomingo

• Jesús García, el héroe de Nacozari (1968) Cuauhtémoc L. Terán

• Goodbye García, Adiós (1976) Don Dedera

• In Search of Jesús García (1989) Don Dedera

• La explosión (1997) Rafael Ángel Rentería G.

La humildad que caracterizó a Jesús García no le hubiera permitido aceptar los reconocimientos que se le han ofrecido a través de los años. Era un hombre serio que conocía el valor humano y que no le importó ofrendar su vida por la integridad de un pueblo. ¡Jesús García vive! Sí, en la gente del pueblo que ahora lleva su nombre; en la memoria y el recuerdo de generaciones de mexicanos y en la esencia del héroe que se presenta ante nosotros con los fragmentos de aquel tiempo que se relaciona con el presente de la comunidad. Jesús García y los significados del acto heroico han dado cohesión, forjado una conciencia social y un cúmulo de valores y representaciones en la comunidad nacozarense (Carlyle 1985).

Hoy, con motivo del centenario de la inauguración del monumento a Jesús García en Nacozari –y en marco del centésimo segundo aniversario de la gesta que lo inmortalizó como héroe– los mexicanos debemos de reflexionar sobre los reconocimientos que hemos ofrecido a nuestro héroe ferrocarrilero. Los monumentos y demás actos conmemorativos sólo son reconocimientos materiales y superficiales. El verdadero reconocimiento al héroe de Nacozari será imitar su espíritu altruista. En el México de hoy, debemos de imitar ese sentimiento de servicio a los demás. Trabajemos unidos para formar un pueblo mejor, donde valga la pena el sacrificio de aquel joven ferrocarrilero cuyo espíritu de entrega lo llevó a posicionarlo entre los héroes más ilustres de la historia mexicana. Sigamos su ejemplo de entrega y espíritu de servicio.

Nacozari de García le dio al mundo un ejemplo a seguir. Le dio a México un héroe civil que destaca de los demás; un joven con un futuro prometedor que, a pesar de su corta edad, supo hacer lo correcto en un momento decisivo cuando el futuro de miles de personas estaba en sus manos. Aceptó con valentía y heroísmo lo que el destino le había preparado. Se llamaba antes de morir: José Jesús García Corona, se llama ahora: El héroe de la humanidad.

“El hombre más grande que he conocido fue un obrero mexicano… Jesús García, alto y bien parecido maquinista, era mi ídolo. Hasta la fecha lo es”.

- Lewis W. Douglas

Embajador de Estados Unidos

en Inglaterra (1947-1950).

ROSARIO MARGARITA VÁSQUEZ MONTAÑO es estudiante de la licenciatura en Historia en la Universidad de Sonora

JESÚS ERNESTO IBARRA QUIJADA es estudiante de la licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad de Arizona

REFERENCIAS

• BIBLIOGRAFÍA

Bojorquez, Juan de Dios. Biografía del héroe de Nacozari. México, D.F.: Talleres Gráficos de la Nación, 1926.

Carlyle, Thomas. Los héroes. España: Planeta Agostini, 1985.

Charles Edward Locke. A Man’s Reach or Some Character Ideas. New York: Eaton & Mains, 1914.

Dedera, Don. Goodbye García, Adiós. Flagstaff: Northland Press, 1976.

Dedera, Don. In Search of Jesús García. Payson: Prickly Pear Press, 1989.

Estévez Ángeles, Patricio. Jesús García, héroe de Nacozari. VII Simposio de Historia y Antropología (UNISON), 1984: 180-197.

National Mining Hall of Fame and Museum. The High-Grade. Fall 2001/Winter 2002.

Sandomingo, Manuel. Biografía del héroe de Nacozari Agua Prieta: Imprenta Sandomingo, 1950.

Terán, Cuauhtémoc L. Jesús García, el héroe de Nacozari. Cuarta edición. Hermosillo, Sonora: Imágenes de Sonora, 1997.

• FUENTES PRIMARIAS

H. Congreso del Estado de Sonora. Ley No. 4. Ley que declara solemne en el Estado de Sonora el 7 de noviembre de cada año, en conmemoración de la gesta heroica de Jesús García. Boletín Oficial del Gobierno del Estado. 4 de noviembre, 1964.

H. Congreso del Estado de Sonora. Ley que declara al héroe ferrocarrilero Jesús García, “Hijo Preclaro de la ciudad de Hermosillo” y dedica como monumento permanente a su memoria el lugar conocido como “Cerro de la Campana”. Boletín Oficial del Gobierno del Estado No. 35. 30 de abril, 1966.

• CRÉDITOS FOTOGRÁFICOS

Douglas Collection. Tucson, Arizona.

Lewis W. Douglas Collection, Special Collections, University of Arizona Library.

Nortbert L. Sammelmam

Este artículo fue publicado el 7 de noviembre de 2009.

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Comentarios   

 
0 #7 vanesa 11-11-2013 18:12
jajajjaja es muchisimoo jeejje :sad: :sigh: :cry:
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+1 #6 yare 31-10-2013 17:26
es muy sorprendente y super interesante :D :o
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+1 #5 dolly 26-10-2013 06:56
:lol: wow.eso.fue.imp resionante
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+1 #4 dolly 26-10-2013 06:55
:sigh: es.mucho
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+2 #3 diana rodriguez 04-10-2013 16:38
:-* que de impresionada no sabianesoo
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0 #2 alex 24-08-2013 00:51
Enorme enorme enorme Jesús García el Héroe de Nacorari!!!!!!
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+2 #1 Pedro García R. 18-07-2013 05:37
Entiendo su afán de hacer interesante la crónica, pero tienen algunos errores de información que me gustaría corregirles.
Como son algunos , este espacio es poco para detallárselos.
Me gustaría que me escribieran para poder señalarlos mas ampliamente.Est uve en la ceremonia del Centenario en Nacozari ,e inclusive el Sr. Gobernador y un narrador que describía el desfile informaron erróneamente parte de los acontecimientos .E l Narrador fue un Maestro según se me aclaró después. Créanme que vale la pena aclarar algunos puntos y su crónica les quedará mejor detallada..Mis felicitaciones por el esfuerzo de enaltecer el nombre de Jesús García C. Atentamente: Pedro García R.
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